Hay dos tipos de viajeros (hay más, pero aquí sólo vienen dos al caso): los que se documentan y diseñan con antelación cada parada que tendrá su ruta en base a intereses preconcebidos, y los que aterrizan en su destino cargados de dos o tres conceptos sencillos y con poca idea de lo que en realidad les espera. Para los de la tipología dos, Berlín es su ciudad.
Los viajeros indocumentados no podemos más que hacernos una idea previa de la capital de Alemania basada en tres conceptos básicos: el holocausto nazi, el Muro y la capacidad de renacer de las cenizas para convertirse en un lugar que debe ser genial porque todo el mundo vuelve de él impresionado. Ése es el estado ideal para aterrizar en Berlín porque garantiza un viaje que supera con creces (y creces, y creces y creces) todas las expectativas.
Pero no vayamos a adelantar acontecimientos, que la ciudad merece ser desgranada en varios posts. El primero, por alusiones, será el holocausto nazi, pero sin caer en su lado más dramático. Mirad la siguiente foto:
Esta imagen está expuesta en un centro de documentación denominado ‘Topografía del Terror’, que se edificó sobre el solar en el que estuvo entre 1933 y 1945 la Gestapo, la dirección de las SS y, a partir de 1939, la Oficina Central de Seguridad del Reich. En sus sótanos fueron torturados 15.000 opositores al régimen de Hitler. Tras la Segunda Guerra Mundial sólo quedaba de este lugar ruinas, que fueron demolidas y finalmente convertidas en este espacio en el que actualmente se expone documentación sobre la persecución nacionalsocialista.
La foto, por decirlo de alguna manera, rompe con la desgarradora realidad de la exhibición y muestra una imagen distinta y chocante, al menos para los viajeros indocumentados.
De esa exposición también me quedo con la siguiente fotografía:
Los dos hombres que aparecen detrás debían de estar tan sorprendidos como yo cuando descubrieron al valiente que se negaba a alzar su mano y a sumarse al resto haciendo ese símbolo nazi.
Son pequeños detalles dentro de una muestra pormenorizada de esta parte de la historia. Pero así es Berlín, lleno de pequeños y grandes detalles dispuestos a atrapar al viajero, como el de la siguiente casa en la que se hace un homenaje a varias familias de judíos que murieron en un bombardeo:
Está en el Berlín judío, en Grosse Hamburger Strasse. Ese solar estuvo en su día ocupado por un edifico, hoy conocido como ‘The Missing House‘, que fue destrozado durante la Segunda Guerra Mundial por el impacto de una bomba. En 1990 un artista colocó en las paredes de las casas adyacentes láminas con los nombres de los judíos que residían en ella y que fallecieron durante el bombardeo. Precisamente, en la acera de enfrente, pegadas en el suelo, se encuentran también unas placas de latón con el nombre de judíos que fueron deportados a campos de concentración.
Para que al menos la memoria siga viva, cada uno de estos detalles forma parte de la sociedad berlinesa.
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Topografía del Terror. Dirección: Niederkirchnerstrasse 8. Horario de visita: de mayo a septiembre, todos los días de 10 a 20 horas; de octubre a abril, de 10 a 18 horas. Entrada gratuita. www.topographie.de
The Missing House. Dirección: Grosse Hamburger Strasse 16. Mapa.





